Feng Shui


Este trabajo está referido al territorio, al espacio, a la Tierra y al Cielo donde se desarrollan las vidas de las personas, y es el empeño y el arte de influir en este espacio para transformar a las personas y a sus vidas, mejorando su salud, la energía disponible y cualquier aspecto concreto que necesite de una intervención.

El Feng Shui Taoísta contempla una visión holística donde el ser humano es inseparable de la Naturaleza, y toda la intención está puesta en sanar este vínculo, restablecerlo, o hacerlo más palpable y consciente para recibir la prosperidad que ofrecen los recursos naturales en un sentido material y espiritual. La enfermedad o el desequilibrio ocurre cuando esta unión se pierde o se dificulta, así la misión del Feng Shui es restablecer la conexión de las personas con la Naturaleza (Cielo y Tierra) a través de la acción en el espacio que habitan, y de esta forma recibir y potenciar los recursos necesarios para desarrollar la vida con plenitud en todas sus facetas.

Concretamente la expresión de la vida se divide en ocho energías o Pa-Kua (Trueno, Viento, Fuego, Tierra, Lago, Cielo, Agua, y Montaña) que se despliegan una por una siguiendo el recorrido del sol, desde el amanecer hasta el atardecer, y pasando por la noche hasta concluir un ciclo y empezar otro nuevo, igualmente estas ocho energías se expresan con el devenir de las estaciones, empezando en la primavera con el Trueno y concluyendo en el final del invierno con Montaña. Del mismo modo el espacio físico donde se construyen los edificios, las viviendas o los centros de trabajo, está influido por los elementos que conforman el interior de la Tierra en ese espacio (fallas, corrientes de agua, etc), por las redes de meridianos energéticos y sus cruces de especial potencia que tejen un entramado invisible pero medible de líneas activas por todo el planeta. Estos elementos telúricos generan un tipo de energía u otra y una disponibilidad de calidad/cantidad de energía completamente diferente en unos lugares físicos y en otros.

En este entorno de la Naturaleza y sujeto al movimiento de los ciclos se encuentra el espacio concreto que habitan las personas, normalmente la casa o el lugar de trabajo, y donde están contenidos todos los elementos sustentadores de la existencia como un microcosmos particular que surte al individuo y su colectividad (familia, empresa). La radiestesia con varillas o péndulo es la herramienta fundamental para detectar toda la actividad telúrica, y descubrir los elementos (corrientes de agua, fallas…) en el interior de la tierra que repercuten en la vida de las personas a través de sus espacios habitados.

El consultor de Feng Shui entra en contacto a través de la intuición corporal y la radiestesia, de las emanaciones de energía, de toda la actividad telúrica que conforma un escenario energético particular en la superficie de la tierra y de la contaminación electromagnética por tecnología electrónica o bien por antenas de telefonía móvil en el entorno, centrales de electricidad, etc.. igualmente la radiestesia tiene múltiples aplicaciones, sirviendo por ejemplo para descubrir memorias instaladas en los espacios que pudiesen contener cargas emocionales y afectar a los habitantes de estos sitios.

La voluntad del Feng Shui es influir en la energía telúrica y vital de los espacios que habitan las personas buscando una armonía parecida a la que poseen los espacios en la Naturaleza en cuanto a las formas, los colores, los materiales, encontrando y manipulando puntos de geopatías (desequilibrios importantes en la energía del subsuelo) para incrementar la energía del espacio a través de la acupuntura de la Tierra y diseñar un territorio equilibrado, sano y sustentador para los habitantes de esa casa o lugar de trabajo.

Los objetivos de un estudio de Feng Shui pueden estar orientados en cuanto a la intervención en áreas concretas de dificultad para los habitantes del espacio, por ejemplo, trabajo, relaciones familiares, relación de pareja, apoyo a los hijos, salud… etc, aspectos más específicos de trabajo personal como el miedo a la soledad, la rabia reprimida o expresada con violencia, el duelo pendiente… etc, o bien puede ser una manera de crear un espacio sano, limpio y potente energéticamente para la evolución personal de los habitantes de la casa.

Una vez realizado un diseño energético con Feng Shui en un espacio y desarrollado a lo largo de un ciclo de un año, es posible realizar consultas de Feng Shui que se ajusten a cuestiones muy específicas de la situación concreta de uno o varios habitantes del lugar, y la casa o lugar de trabajo se convierte en una herramienta muy poderosa para enfocar y poner la intención en asuntos importantes para la vida de los habitantes, de este modo a partir del contacto inicial del Feng Shui  y la apertura de esta puerta al mundo invisible de la energía, siempre es posible actualizar este contacto a través del lenguaje de la psicomagia y darle una forma material a los deseos, inquietudes, bloqueos, sueños, trabajos personales de los habitantes y aprovechar la  casa como expresión material, espejo donde verse, y síntesis de todos los aspectos de la vida de una persona.